Mayo en Mallorca: la temporada de celebrar. Y en Pomar, estamos listos
Hay algo en mayo que lo hace diferente. La luz cambia, el aire huele distinto, y de repente los calendarios se llenan de fechas señaladas. Una comunión aquí, una boda allá, una celebración familiar que llevaba meses planeándose. Mayo en Mallorca es, para muchas familias, el mes más especial del año. Y para nosotros, en Pastisseries Pomar, es también uno de los meses en los que más ponemos el alma en lo que hacemos.
Porque detrás de cada celebración hay una mesa. Y detrás de cada mesa, alguien que quiere que todo salga perfecto.
Una temporada de fiestas, una sola pregunta: ¿quién se encarga de la comida?
Lo sabemos bien. Cuando llega una comunión o una boda, los preparativos se acumulan: el vestido, la iglesia, las flores, los invitados. Y en algún momento, alguien tiene que pensar en la mesa. Esa pregunta —¿y quién se encarga de la comida?— tiene en Pomar una respuesta clara y tranquilizadora. Nosotros. Con más de 120 años de experiencia y una vocación artesanal que no ha cambiado desde que Francesc Pomar abrió su pequeña panadería en Campos en 1902.
No elaboramos en serie. No congelamos ni reutilizamos. Cada producto sale de nuestro obrador hecho a mano, con materias primas seleccionadas, en el punto justo de elaboración para que llegue a tu mesa en las mejores condiciones. Eso es lo que significa llevar más de un siglo haciendo lo mismo y seguir haciéndolo igual de bien.
El bufé salado: para que nadie se quede con hambre ni con cara de aburrimiento
Un buen bufé de celebración no es solo cantidad. Es variedad, es equilibrio, es que haya algo rico para cada tipo de invitado. Y en eso, nuestro catálogo tiene mucho que decir.
Para empezar, los imprescindibles de toda celebración que se precie: los canapés variados, elaborados con pan inglés, mayonesa y rellenos de distintos sabores, que siempre desaparecen antes de lo esperado. Los mini vol-au-vents rellenos, ligeros y elegantes. Las mini quiches variadas, doradas y con ese punto de mantequilla que las hace irresistibles. Y las medianoches rellenas, perfectas para los más pequeños pero que los adultos también agotan sin remedio.
Para quien quiere algo más contundente, las mini empanadas mallorquinas —de carne, de guisantes, de pescado o mixtas— son un guiño a la tradición de la isla que nunca falla en una celebración. El brazo de salmón, suave y vistoso. Los dátiles con bacon, ese bocado pequeño que siempre causa sensación. Las croquetas, hechas con todo el cariño del obrador. Y si se quiere ir a lo grande, el pan sorpresa: una pieza imponente, rellena de distintas elaboraciones saladas, que es tanto una propuesta gastronómica como una declaración de intenciones.
Para los momentos más festivos y mallorquines, el frito mallorquín y el cochinillo asado —también disponible con huevo hilado— son opciones que elevan cualquier celebración a otro nivel y que en Pomar elaboramos con el mismo respeto que merecen esas recetas de toda la vida.
Y para completar la mesa salada, las cocas mallorquinas: de verdura, de pimientos, de trempó, o la irresistible coca de verdura con sardina mallorquina. Una coca de Pomar en una mesa de fiesta es algo que los invitados reconocen y agradecen.
El momento dulce: porque el final es lo que más se recuerda
Si el bufé salado es lo que alimenta, el momento del postre es lo que emociona. Y para una comunión o una boda, ese momento merece algo a la altura.
El rey indiscutible para estas celebraciones es el Crocanbouche: una torre de profiteroles rellenos de crema y cubiertos con caramelo que, además de estar espectacular, sabe exactamente como tiene que saber. Es una pieza que necesita tres días de elaboración, y eso ya dice mucho. No se improvisa. Se cuida. Se construye, literalmente, pieza a pieza. Llena la mesa y llena los ojos antes incluso de que alguien pruebe el primer profiterol.
Para quien prefiere algo diferente, el Cardinal —pastel vienés de bizcocho con nata y kirsch— es una de nuestras elaboraciones más reconocibles y celebradas. El Caramelizado de fresa, con su hojaldre caramelizado al horno y la crema pastelera en su punto, es otra opción que nunca decepciona. Y siempre están las tartas y pasteles de nuestra pastelería dulce, que se pueden adaptar al tamaño y a la ocasión.
Todo elaborado artesanalmente, con ingredientes de primera calidad. Sin atajos. Con el mismo cuidado que le ponemos a cualquier producto que sale de nuestro obrador, ya sea para una celebración de doscientas personas o para el desayuno de cada mañana.
Con tiempo y tranquilidad: así es como lo hacemos bien
Los productos de bufé y los grandes pasteles de celebración necesitan tiempo de elaboración. No es posible pedirlos el día anterior y esperar el mejor resultado. Por eso te pedimos que, si tienes una comunión o una boda en mayo o junio, te pongas en contacto con nosotros con la antelación suficiente.
Puedes hacer tu pedido cómodamente desde pomaronline.com, eligiendo el día y la hora de recogida en nuestras pastelerías de Campos o Palma. También puedes acercarte a cualquiera de nuestras tiendas y hablar con nosotros directamente. Nos gusta hablar con las personas que van a celebrar algo importante. Nos gusta saber qué buscan, cuántos son, qué les gusta. Esa conversación, para nosotros, también forma parte del oficio.
Mayo es tiempo de celebrar. En Pomar llevamos más de 120 años siendo parte de esas celebraciones. Nos encantaría ser parte de la tuya.
