Y es que los Pomar lo llevamos en la sangre. Ya vamos por la sexta generación en nuestra pastelería y esperamos que las siguientes generaciones mantengan la llama, ya que son más de 115 años al frente de un negocio que hace y seguirá haciendo las delicias de muchos. Y no cabe duda que para un, por ejemplo, buen gató,
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